Provecho de los padecimientos para el prójimo

Aquellos que aceptan sus padecimientos con resignación, por sumisión a la voluntad de Dios y con miras a su felicidad futura, ¿trabajan sólo para sí mismos? ¿No pueden hacer que sus padecimientos sean provechosos para otros?

Esos padecimientos pueden resultar provechosos para otros, tanto material como moralmente.

Materialmente, si a través del trabajo, las privaciones y los sacrificios que esas personas se imponen, contribuyen al bienestar material de su prójimo.

Moralmente, por el ejemplo que brindan de sumisión a la voluntad de Dios.

Ese ejemplo del poder de la fe espírita puede incitar a los desdichados a resignarse, y salvarlos de la desesperación y de sus funestas consecuencias en el porvenir.

Espíritu San Luis. París, 1860.

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