Psicografía: Sobre el Pensamiento

Extraído del libro: “La Vida en el Mundo Espiritual – El Caso de la 
Colonia Nuestro Hogar”
Título del original en portugués: “Nosso Lar”
Médium: Francisco C. Xavier
Autor Espiritual: André Luiz

Se encuentran entre nosotros, en este momento, algunas centenas de 
oyentes que se sorprende con nuestra esfera llena de formas análogas 
a las del planeta. ¿No habían aprendido que el pensamiento es el 
lenguaje universal? ¿No habían sido informados de que la creación 
mental lo es casi todo en nuestra vida? Son numerosos los hermanos 
que formulan semejantes preguntas. Todavía encuentran aquí la 
habitación, el utensilio y el lenguaje terrestre. Esta realidad, con 
todo, no debe causar sorpresa a nadie. No podemos olvidar que hemos 
vivido hasta ahora (refiriéndonos a la existencia humana), en viejos 
círculos de antagonismo vibratorio. El pensamiento es la base de las 
relaciones espirituales de los seres, pero no debemos olvidar que 
somos millones dentro del Universo, algo insumisos aun a las leyes 
universales. No somos todavía comparables a hermanos más viejos y 
más sabios próximos a lo Divino, pero sí millones de entidades a 
vivir en los caprichosos “mundos inferiores” de nuestro Yo. Los 
grandes instructores de la humanidad camal enseñan los principios 
divinos y exponen verdades eternas y profundas en los círculos del 
globo. En general, por tanto, en las actividades terrestres 
recibimos noticias de esas leyes sin sometemos a ellas, y tomamos 
conocimiento de esas verdades sin consagrarles nuestras vidas.
¿Será creíble que, solamente por admitir el poder del pensamiento, 
quedase el hombre libre de toda condición inferior?; ¡Imposible!
Una existencia secular en la carne terrestre, representa un período 
demasiado corto para que podamos aspirar a la posición de 
cooperadores esencialmente divinos. Nos capacitamos con respecto a 
la fuerza mental en el aprendizaje mundano, pero olvidamos que toda 
nuestra energía, en este particular, ha sido empleada por nosotros 
en milenios sucesivos en creaciones mentales destructivas y 
perjudiciales a nosotros mismos.
Somos admitidos a los cursos de espiritualización en las diversas 
escuelas religiosas del mundo, pero con frecuencia actuamos 
exclusivamente en el terreno de las afirmativas verbales. Nadie 
podrá atender al deber solamente con palabras. Nos enseña la Biblia 
que el propio Señor de la Vida no se estacionó en el Verbo, y que 
continuó el trabajo creador en la Acción.
Todos sabemos que el pensamiento es fuerza esencial, pero no 
admitimos nuestro milenario vicio en el desvío de esa fuerza.
Ahora es cosa admitida que un hombre está obligado a alimentar a los 
propios hijos, pues en las mismas condiciones, cada espíritu está 
impulsado a mantener y nutrir las creaciones que le son peculiares. 
Una idea criminal producirá generaciones mentales de las misma 
naturaleza; un principio elevado, obedecerá a la misma ley. 
Recurramos a un símbolo más simple. Después de elevarse a las 
alturas, el agua vuelve purificada portando vigoroso fluidos vitales 
en el rocío protector o en la lluvia benéfica; si la conservamos con 
los detritos de la tierra la haremos vivienda de microbios 
destructores.
El pensamiento es fuerza viva en todas partes; es atmósfera creadora 
que envuelve al Padre y a los hijos, a la Causa y a los Efectos en 
el Hogar Universal. En él se transforman los hombres en ángeles, en 
camino hacia el cielo, o se hacen genios diabólicos en camino hacia 
el infierno.
¿Comprenden ustedes la importancia de todo eso? Ciertamente, en la 
mentes evolucionadas, tanto entre los desencarnados como entre los 
encarnados, basta el intercambio mental sin necesidad de las formas; 
y es justo destacar que el pensamiento en sí, es base de todos los 
mensajes silenciosos de la idea, en los maravillosos planos de la 
intuición, entre seres de toda especie. Dentro de ese principio, el 
espíritu que haya vivido exclusivamente en Francia, podrá 
comunicarse en el Brasil, de pensamiento a pensamiento, 
prescindiendo de la forma verbal que, en ese caso, será siempre la 
del receptor; pero ello exige la afinidad pura. No nos hallamos 
todavía en esferas de absoluta pureza mental donde todas las 
criaturas tienen afinidad entre sí. Nos afinamos unos a los otros en 
núcleos aislados y somos impulsados a proseguir en construcciones 
transitorias de la Tierra a fin de regresar a los círculos 
planetarios con mayor bagaje evolutivo.

“Nuestro Hogar”, por tanto, como ciudad espiritual de transición, es 
una bendición para nosotros concedida por “aumento de misericordia”, 
para que algunos se preparen para la ascensión, y para que la 
mayoría vuelva a la Tierra para servicios redentores. Comprendamos 
la grandiosidad de las leyes del pensamiento y sometámonos a ellas 
desde hoy.

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