Psicografía: Clonación Humana

Extraído del libro “Días Gloriosos”(*)
Título del original en portugués “Dias Gloriosos”
Editado por Ediciones Juana de Angelis 
Traducido al español por Juan Antonio Durante
Primera Edición – 2000
Autor Espíritual: Juana de Angelis
Médium: Divaldo Pereira Franco
Revisión de la extracción: Isabel Porras González

NOTA: El producto de las ediciones impresas es detinado a la 
manutención de la masión del Camino Obra Social del CE Camino de la 
Redención. 
(Salvador – Bahía – Brasil)

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A lo largo de los tiempos, las leyes naturales vienen perfeccionando 
la forma humana como consecuencia del propio desarrollo moral del 
ser. Lenta, pero precisamente, los caracteres morfológicos y 
biológicos se presentan más armónicos, obedeciendo a la 
planificación de los Mentores del orbe, encargados de trabajar las 
organizaciones físicas y psíquicas de la vida en sus más variadas 
presentaciones.

Como los revestimientos de la envoltura material se originan en la 
energía pensante, es comprensible que, a medida que se perfecciona 
la esencia más sutil se expresa en lo exterior. Igualmente, las 
funciones biológicas se vuelven más delicadas, superando las 
imposiciones a que se encuentran sometidas, cuando fueron 
inicialmente programadas para las contingencias aún violentas del 
hábitat terrestre y para las condiciones alimenticias que 
suministraban los recursos de vivencias en el planeta.

Delante de las naturales transformaciones experimentadas en la 
estructura de la Tierra, y de la innecesaria ingestión de carnes 
crudas; de los excesos de grasas animales; de abusos en la actividad 
de la máquina física, como consecuencia de menores exigencias 
emocionales y mentales sobre la misma, las necesidades se han pasado 
más para el campo de las expresiones superiores, de ese modo, 
alterando el mecanismo funcional. Por otro lado, de los impulsos 
fisiológicos en el área del sexo, que se pervierte, en razón de la 
vulgaridad a la que comúnmente es sometido, surgen disturbios en el 
campo del comportamiento que comprometen al ser, exigiéndole la 
oportuna e inevitable reparación.

Es por eso que el proceso de la evolución conduce al individuo 
fisiológico a una fase de conquista psicológica, en la cual, la vida 
psíquica predomina sobre la física, ampliando las aspiraciones de 
progreso en el rumbo de su inmortalidad.

Como consecuencia de ello, los ensayos genéticos para alterar y 
embellecer la estructura orgánica no pasa de ser una especulación 
que se basa, esencialmente en la propia constitución del ser, 
intentando, sin embargo, copiar sin la correspondencia espiritual la 
espléndida formación definida por la Divinidad.

El fenómeno de la clonación ocurre en la propia Naturaleza, como por 
ejemplo, entre los crustáceos decápodos, braquiuros, como los 
diversos tipos de cangrejos que, perdiendo una pata la sustituyen 
automáticamente, partiendo de las células que permanecen y repiten 
el miembro amputado. El hecho es común en otros animales como los 
urodelos y los geconídeos o sea, la salamandra y la lagartija, 
respectivamente, que también se recomponen cuando le son amputadas 
una pata o la cola, confirmando la presencia del modelo organizador 
biológico.

De este modo, invitada a cooperar en el embellecimiento de la forma, 
la Eugenia(1) podrá establecer algunas orientaciones esculturales, 
actuando en las células, no obstante, sin la indispensable 
contribución del agente transformador, que es el Espíritu, corriendo 
el riesgo de formar organizaciones monstruosas con graves perjuicios 
para el propio ser humano.

No ha sido otro el sueño de algunos estudiosos de la ingeniería 
genética, fascinados por el perfeccionamiento de la forma, así como 
también por otras ambiciones inmediatistas en la ansiosa búsqueda de 
la solución para algunos de los problemas-desafíos existenciales, 
que piensan resolver mediante la clonación de los propios individuos.

Deslumbrados por los descubrimientos del holograma, que siempre 
repite en cualquiera de sus partes el conjunto general, piensan 
utilizar el mismo mecanismo para la creación de seres mediante la 
reproducción asexuada, iniciando el proceso por medio de células que 
sean retiradas de otro, injertadas eléctricamente por el núcleo de 
un óvulo no fecundado y transplantadas a organizaciones vivas, que 
les permitan su desarrollo.

Experiencias supuestamente exitosas habrían sido realizadas en 
laboratorio con la duplicación de cigotos, y que fueron prohibidas 
para ser llevadas adelante, como ocurrió con ovejas, que al inicio se 
volvieron verdaderas aberraciones, hasta el éxito alcanzado con 
Dolly, así como también con simios…

Mediante ese recurso, sería posible, conforme concluyen, reproducir 
ejércitos insensibles al dolor -porque carecerían de alma-; cuerpos 
que quedarían almacenados en depósitos especiales para ser 
utilizados cuando sea necesario cambiar piezas orgánicas con 
aquellos que las tengan gastadas por el fenómeno natural del uso o 
del abuso; intelectuales programados exclusivamente para ecuacionar 
los muchos, complejos y enigmáticos problemas intrincados del Cosmos 
y de la Vida; eliminar miembros dispensables para la funcionalidad 
existencial, etc., partiendo siempre de modelos seleccionados ex 
profeso.

Además, mediante el semen de genios portadores de elevadísimos 
coeficientes intelectuales, serían reproducidos artistas, 
científicos, filósofos, misioneros de la abnegación o serían 
extraídos los espermas de psicópatas compulsivos para el crimen, que 
se reproducirían en individuos equivalentes programados para la 
guerra, transformando esos científicos, sus aspiraciones en 
pesadillas imprevisibles, frente a las posibilidades de ser 
elaborados monstruos orgánicos. aunque jamás portadores de 
discernimiento, de sentimiento, de vida mental, esclavos de 
automatismos que no se harían realidad, porque estarían 
imposibilitados de completar el ciclo de vida.

El desconocimiento casual o intencional del Espíritu, por esos 
investigadores, y su alto índice de presunción intelectual, hacen 
que, desatentos a las causalidades divinas, se erijan en creadores 
de otros hombres que dejarían de acompañar el proceso de la 
Naturaleza, exclusivamente dirigidos por sus pasiones, en la 
búsqueda de gozos incesantes, huyendo de todas formas al inevitable 
fenómeno igualmente biológico de la muerte, de la cual nadie se 
podrá evadir, por más demorada que sea la estancia en el cuerpo 
carnal, frágil en sí mismo, por la propia constitución de los 
fluidos terrestres, en los que se apoya y de los que se constituye.

La clonación del ser humano pierde la posibilidad de volverse 
realidad, en razón de que la vida no se repite en el campo de la 
inteligencia sin su agente pensante, encargado de definir los rumbos 
del progreso, partiendo del destino que le está reservado por la 
Vida que lo presenta simple e ignorante, para irse equipando de 
valores, a medida que reencarna y se desdobla el incomparable 
potencial yacente en él, que aguarda la oportunidad.

Son respetables y dignas de empeño las investigaciones del 
conocimiento científico que tienden al engrandecimiento del ser 
humano y de la vida en sí misma, en todas sus manifestaciones en el 
planeta terrestre como fuera de él. Sin embargo, cabe al científico, 
curvarse ante la grandeza del Cosmos e interrogarse hasta donde 
tienen lugar los derechos que se atribuye, especialmente en lo que 
corresponde a lo que pretende corregir en el conjunto o en parte, la 
Ley natural.

Son irrefutables los logros de la Medicina, mejorando la vida física 
y mental del hombre, prolongándole la existencia en el cuerpo, que 
se viene haciendo más resistente a las invasiones microbianas, 
bacteriológicas y víricas; corrigiendo, esto sí, algunas anomalías 
gracias a la contribución de las hormonas y de las intervenciones 
quirúrgicas; disminuyendo el dolor que deja de presentarse de forma 
salvaje, volviéndose más compatible con las fuerzas morales de los 
seres; la comprensión de los problemas y conflictos 
comportamentales; la enfermedad mental a través de métodos más 
humanos y que igualan con su nivel de dignidad.

Lo mismo ocurre con otras doctrinas científicas que han modificado 
la faz del planeta, transformando pantanos en jardines, desiertos en 
granjas productoras de alimentos, uniendo abismos, y enriqueciendo 
de luz, facilidad de comunicación, de velocidad, de confort y de 
esperanza que se dirigen en beneficio de los individuos que se 
encuentran en crecimiento por medio de la reencarnación.

Todos esos empeños y conquistas, han costado muchos sacrificios que, 
no obstante, algunos títeres del progreso, diversos administradores 
arbitrarios de varias naciones, porque aun se encuentran recorriendo 
niveles primarios de su desarrollo moral, han convertido en 
instrumento para concretar sus mórbidas pasiones, particularmente 
cuando luchan por la vana conquista de razas que se suponen 
superiores, de pueblas dominadores que fomentan guerras y esclavitud 
de los otros, utilizando los incomparables éxitos que promueven el 
progreso, pero que, en sus manos se transforman en instrumentos para 
la barbarie y el crimen.

Las amenazas periódicas de utilización de armas bacteriológicas y de 
gases letales flotan terriblemente sobre la sociedad terrestre, al 
lado de equipos nucleares almacenados, con capacidad de destrucción 
del planeta varias veces, reduciéndolo a polvo estelar, en razón de 
que aún no ha sido posible establecer una ética compatible con el 
momento de los triunfos de laboratorio, y que sea capaz de cohibir 
los abusos, de limitar las terribles experiencias cuando son 
utilizados animales y seres humanos, por cuyos medios son 
perseguidos los intereses subalternos y malsanos.

Aunque esa ética sea establecida, surge el gran problema de cómo 
hacerla respetar, considerando que los sicarios de la humanidad 
jamás se someten a cualquier control de otros países o en el 
presente, de los Organismos Internacionales, tanto en cuanto sus 
tratados de paz firmados entre sonrisas y abrazos y que pocas veces 
se tienen en cuenta…

Ese despropósito enloquece a muchos apasionados por la genética, 
estimulándolos a que den curso a sus ambiciones enfermizas, 
programando una futura sociedad de clones, de especímenes saludables 
en su estructura, no obstante, sin moral, sin vida emocional, 
trabajados para el placer, como si fuese ese el único móvil de la 
existencia planetaria sin el significado psicológico del ser.

Muy recientemente el nazismo trabajó por la eliminación de los 
deficientes en su raza y destruyó otras, persiguiendo la ambición 
desvariada de la dominación total del planeta, sin haber pensado en 
la muerte de sus seguidores que, no obstante, arrebató a todos los 
que trabajaron por el sueño de un día, quedando la severa lección de 
que la locura, por más duradera que sea, siempre termina segando la 
vida de aquel que le cede lugar para desarrollarse.

Llegará el momento y aguardamos que sea en breve, que los gobiernos 
de la Tierra establecerán límites para las experiencias macabras y 
las investigaciones que atentan a la vida, creando una bioética para 
la genética, así como para las ciencias en general, construyendo una 
filosofía existencial de respeto a la naturaleza y a los seres que 
la habitan, que será el preludio de una Nueva Era de amor y de paz 
para todos, anunciada por Jesús desde los días de Su ministerio 
entre las criaturas de la Tierra.

(1)Eugenia o Eugenía: Ciencia que se ocupa de los medios de mejorar las condiciones físicasdel hombre. (N. del T.)

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