Preguntas y Respuestas: La masturbación.

Extraído de la web de 
Divulgación Virtual Espírita Española
Año 2004

Pregunta: “¿Como encarar a la luz del Espiritismo la masturbación?”

Respuesta: La autora espírita Dalva Silva Souza, en su libro “Los 
Caminos de la Libertad”, afirma que la Naturaleza, sabiamente, 
asoció la sensación de placer a las actividades necesarias a la 
sobrevivencia de los animales: Alimentación, reposo y reproducción, 
exactamente porque esos seres precisan ser movidos para realizar 
esas actividades para que haya la auto preservación. Mientras, el 
hombre ha procurado coger el máximo de placer que pueda venir del 
sexo, aprovechándose sólo de las fuerzas instintivas localizadas en 
su ser, así como de todas las sensaciones nacidas de la 
irritabilidad que el complejo somático proporciona.

El Espíritu Emmanuel, en el libro “El Consolador”, psicografiado por 
Chico Xavier, nos orienta que, al revés de la educación sexual por 
la satisfacción de los instintos, es imprescindible que los hombres 
eduquen su alma para comprender lo sagrado del sexo.
El Espíritu André Luiz, en el libro “Misioneros de la Luz”, 
psicografiado por Chico Xavier, enseña que, entre las criaturas que 
se encaminan a la elevación, a la unión sexual traducen el 
intercambio sublime de las energías periespirituales, simbolizando 
un alimento divino para la inteligencia y para el corazón, y fuerza 
creadora no solamente para los hijos carnales, sino también de obras 
y realizaciones generosas del alma para la vida eterna.

El Espíritu Joanna de Angelis, en el libro “El Hombre Integral”, 
psicografiado por Divaldo P. Franco, afirma que el concepto de 
que “el hombre es un animal sexual”, es exagerado. Naturalmente, las 
herencias atávicas imponen al ser humano la fuerza del instinto 
sobre la razón, llevándolo a estados ansiosos o depresivos.
Todavia, la necesidad del amor le es superior. Por falta de una 
equilibrada comprensión de la afectividad, deriva para las engañosas 
sensaciones del deseo, en detrimento de las compensaciones de la 
emoción.

El uso indebido de cualquier función produce disturbios, desajustes, 
carencias que solamente la educación del hábito consigue armonizar. 
Al final, el hombre no es sólo un eje de sensaciones, es, también, 
de emociones, que puede y debe canalizar para objetivos que lo 
promuevan, en los cuales centralice sus intereses, motivándolo a 
esfuerzos que serán compensados por los resultados benéficos. 

La vida saludable en el área del sexo transcurre de la educación 
mental, de la canalización correcta de las energías, de la acción 
física, por el trabajo, por el deporte, por las conversaciones 
edificantes que proporcionan resistencia contra los derivados, 
auxiliando al individuo en la elección de actitudes que proporcionan 
bienestar donde quiera que se encuentre.

No basta satisfacer el sexo, pues toda hambre y sed, saciadas de 
momento, vuelven en ocasión propia. Cumple armonizarse 
emocionalmente, viviendo en paz de conciencia, aunque con algún 
hambre, perfectamente soportable, al revés de un constante conflicto 
de la insatisfacción derivada de la imaginación fértil, que programa 
placeres continuos. 

Joanna de Angelis, en el libro “Amor, Imbatible Amor”, psicografiado 
por el mismo médium, recuerda que el placer legítimo deriva del amor 
pleno, generador de la felicidad, en cuanto lo normal es devorador 
de energías y de formación angustiante. 

El placer se presenta bajo varios aspectos: orgánicos, emocional, 
intelectual, espiritual, siendo, ahora físico, material, y en otros 
momentos de naturaleza abstracta, estético, efímero o duradero, pero 
que debe ser registrado fuertemente en el psiquismo, para que la 
existencia humana exprese su significado.

Muchas personas consideran el placer solo como una expresión de 
lascivia, y se olvidan de aquel que es transmitido de los ideales 
conquistados, de la belleza que se expande en todas partes y puede 
ser contemplada, de las encantadoras alegrías del sentimiento 
afectuoso, sin posición, sin exigencias, sin el condicionamiento 
carnal.

En fin, la búsqueda intensa de los placeres físicos, sean 
proporcionados por la gula, por las drogas, por el ocio, o por el 
sexo exagerado, refleja un estado de espíritu aun muy preso a las 
sensaciones materiales, y distante de los valores espirituales.

Muchas personas consideran el placer solo como una expresión de 
lascivia, y se olvidan de aquel que es transmitido de los ideales 
conquistados, de la belleza que se expande en todas partes y puede 
ser contemplada, de las encantadoras alegrías del sentimiento 
afectuoso, sin posición, sin exigencias, sin el condicionamiento 
carnal.

Está lejos ya el tiempo en que se proclamaba que la masturbación 
conducía a la locura y al infierno. Normal en el adolescente que 
está descubriendo la sexualidad, frecuente en los corazones 
solitarios, el problema es que ella favorece la viciación, 
perturbando el psiquismo del individuo con una sexualidad 
exacerbada. Por otro lado compromete la sublimación de las energías 
sexuales cuando las circunstancias nos convocan a la castidad, 
invitándonos a canalizarlas para las realizaciones más nobles.
Que Dios bendiga nuestro propósito de entendimiento para ayudar.”

COMENTARIO:
¡¿Será que debemos desprender que el Espiritismo prohíbe toda la 
actividad sexual?!
De modo alguno. El Espiritismo nada prohíbe. Nos deja a nuestro 
libre albedrío, a la decisión consciente de cada uno la actitud a 
tomar. Se limita a dar orientación y a demostrar que actitudes mal 
tomadas dan intranquilidad e insatisfacción y nos coloca delante de 
la realidad y ventajas del uso consciente de la vida.
Todos tenemos presente que hay satisfacciones demasiado fugaces que 
merecerán un análisis profundo en el sentido de las satisfacciones o 
no, en detrimento de otras más duraderas.

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