Poesía: ¡Despierta!

Extraído del libro “Alborada Nueva”(*)
Editado por Editora Espírita Allan Kardec de Málaga
1ª Edición en español – 1998
Traducido por Luís Marchante
Revisión y Corrección Isabel Porras González

¡DESPIERTA!

¡Cuánto tiempo juegas fuera
en cosas vanas empleando,
de almas hermanas rechazando
el convite a la pureza!
¡Las energías, ahora, 
aplicas inútilmente, 
insistiendo, indiferente, 
contra Leyes de la Naturaleza!

Habrás, tal vez, olvidado 
el compromiso sagrado, 
al que te habías ligado
en esa materia del Mundo…
De actos del tiempo pasado 
breve recuerdo haré; 
contigo los recordaré
en una fracción de segundo:

¡Sí eras Cristiano llamado 
ya en la pasada existencia,
las enseñanzas, en esencia,
de Jesús, tu no seguías! 
Siempre poniéndolas de lado, 
en actos tu participaste,
y casi nunca imitaste 
¡Aquél a quien debías!…

En vez de la luz de la verdad 
preferiste otro reinado,
viviendo siempre engañado 
con Mamón y su placer,
sólo viendo “felicidad”
en la mentira pasajera, 
dedicando la vida entera
a la ilusión, sin a Dios temer!…

¡Más, la muerte es natural, 
y al cuerpo físico viene
jamás ahorrándole a alguien 
la transición necesaria: 
arranca al alma inmortal, 
devuelve el Espíritu al espacio!
Y te viste en su regazo,
sin luces estacionario!…

Muchos lustros de ese plano, 
en un verdadero “infierno”,
vivió tu Yo interno
en los parajes del lamento, 
hasta que, en esfuerzo insano, 
los Amigos Siderales 
consiguieron, en los Umbrales, 
transformar tu pensamiento!…
Con lágrimas de emoción,
al llamar del Nazareno, 
en momento tan sereno 
de vibración contagiante,
abriendo tu corazón, 
llorando de alegría, 
despertaste, en ese día, 
para la vida edificante!

Fuiste, entonces, conducido
al ambiente apropiado
y el, antes despreciado, 
Evangelio deparando, 
estudiaste, embobado, 
con toda Buena Voluntad 
y mayor sinceridad,
Buena Nueva asimilando!

En esos nuevos albores, 
por el estudio recibido, 
y ya más esclarecido
de las normas del Universo,
pediste por los Mentores 
de esa Doctrina de Amor,
en otro cuerpo al Señor:
¡ir de nuevo a la Tierra inmerso!..

Analizado el pedido
de ser otra vez criatura, 
recibiste con esperanza, 
la alta autorización,
y muy bien asistido
por los maestros de este lado,
tu Espíritu ligado
vino, a un cuerpo en formación.

Vigilé, con paciencia, 
el período embrionario, 
hasta el gemido primario 
junto a la nueva madre. 
Después, en la nueva existencia 
muchos fueron mis cuidados: 
cuantos años dispensados
a tu alma, hermana de la mía!…

Creciste en tu edad
y me desdoblé en todo, 
incentivé tu estudio,
guié tus pasos en la calle;
más, en la actualidad,
te envuelven otros peligros:
vicios, falsos amigos,
mirando la quiebra tuya!…

Sí era fácil, criatura 
conducirte a la senda ideal, 
tu libre albedrío actual
mi tarea amarga!
Por eso, como recuerdo,
te doy esta nota ahora, 
para desde esta hora, 
no trilles la carrera larga!

Sólo es feliz, llevando el bien,
quien vive el Evangelio, 
destruyendo el HOMBRE VIEJO 
¡cultivando en sí la luz!
¡No vaciles! ¡Sigue adelante!
¡El progreso es la meta! 
¡Andando en la carrera recta
llegarás hasta Jesús!

Nunca más reincidiendo
en las caídas de orden moral, 
renuncia a todo mal,
vence toda tentación;
no repitiendo tropiezos 
disciplina las energías, 
y abreviarás los días
que te ligan a la Perfección!

No te apegues con exageración
a las riquezas y placeres,
bajo el riesgo de sufrir
en las manos de los hermanos del Umbral 
¡Valora la sensatez,
y como quien ya no yerra,
haz felices en la Tierra
y serás feliz en el Astral!

¡Trabaja, cultiva el Bien, 
como sabes que él es,
y, nunca perdiendo la Fe,
intensifica la Esperanza! 
¡Jamás perjudiques alguien; 
practique más caridad;
esclarece a la juventud; 
enseña siempre a la criatura!
¡Conservando dentro del alma 
el afán de servir, bien profundo, 
“sal de la Tierra, luz del Mundo” 
tu serás, dice el Señor!
¡Ejercitando la calma,
combatiendo la inseguridad,
condúcete a la belleza
del más puro y santo amor!

¡Esculpe tu redención 
con cincel de optimismo!
¡Modela en el Espiritismo
tu alma al final!
¡Amolda en ti la lección 
del Espíritu de Verdad, 
y verás la claridad
del Reino Celestial!

¡Estudia el Consolador,
oh, mi alma hermana querida!
¡Divisa espacios de la Vida,
al Sol de la Inmortalidad!

Despierta para la labor 
del trabajo verdadero,
y llegarás al Cordero
en las Glorias de la Eternidad!…

[ Compuesta  en 1963, por inspiración, y publicada en la época en 
edición del diario “Unificación” (Brasil) ]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *