La máquina estática de los Wickland

Del libro “El Hombre sobrevive a la Muerte”, autor Jaime Cañas.

Carl A. Wickland nació en Suecia en 1861, dejando su país de 
nacimiento en busca de mejor fortuna a los 19 años, y al parecer la 
encontró en St. Paul, Minnesota cuando allí se casó con una 
compatriota en 1896. La señora Anna Guillermina Anderson de Wickland 
no era una mujer común, descendiente de luteranos supo conservar su 
independencia de criterio y desarrolló una mediumnidad que fue 
conocida públicamente en América en 1891, cuando todavía era soltera.

Apenas se casaron, los Wickland se trasladaron a Chicago donde Carl 
eligió la escuela de medicina de Dunham, graduándose en 1900. Siguió 
con entusiasmo la práctica de medicina durante años,
pero Carl se interesaba mucho por las enfermedades mentales, llegando 
en 1909 a ser jefe psiquiatra de la National Psychopatic Institute de 
Chicago, especializándose en la supervisión del tratamiento de las 
enfermedades mentales.

En 1918 los Wickland se trasladaron a Los Ángeles, California donde 
fundaron el mismo instituto de Psicopatología y el médico fundador lo 
manejó como presidente hasta la muerte de su esposa en 1937. Por ese 
tiempo el doctor Wickland toda una autoridad en Psicología Anormal, se 
retiraba de la práctica de la medicina. En 1945 a los 84 años, el 
doctor Carl A. Wickland pasaba al otro mundo, el cual apreciaba en 
vida y sobre el que había escrito una obra titulada, “Treinta Años 
entre Muertos”.

Y había sido cuarenta años antes de su deceso cuando este curioso 
médico inventó su primera máquina estática, o generador, “bajo guía 
espiritual”, arma que utilizó durante toda su vida en la práctica 
médica. En un largo artículo titulado, “La Electricidad Estática en la 
Terapia” (1935), el doctor Wickland describe algunos detalles de su 
obra en acción: “La máquina estática que utilizo, construida por mí 
mismo, bajo guías espirituales, fue hecha bajo las pautas de Wimshurst 
y contiene discos de vidrio, todos activos que dan una poderosa 
corriente”.

Una de las cosas que más influyó en el médico inventor, fueron los 
tratamientos de John Wesley, fundador de la Iglesia Metodista, 
practicante de curas en varias clínicas de Londres en el 1755. 
Defensor del uso de la electricidad estática en el tratamiento de 
numerosas enfermedades, es autor de una obra, “Medicina Primitiva” que 
alcanzó las veinte ediciones. Wesley trataba con cierto éxito a los 
lunáticos, epilépticos, paralíticos y convulsos.

La esposa de Wickland y una amiga que se sumó al equipo de terapeutas 
espirituales, Nelle M. Watts, fueron el alma del famoso Instituto de 
Psicología hasta la muerte de la médium, señora Wickland en 1937, 
mujer enferma durante años, pero llena de una fe que la sostuvo 
trabajando para el bien de sus pacientes.

En 1924 período de trabajo intenso, la señora Watts y los esposos 
Goerz, colaboradores del médico Wickland, lograron que éste presentara 
su obra magna, “Treinta Años entre los Muertos”, que pronto se 
transformó en un clásico de la psicología anormal. Los métodos 
heterodoxos junto a sus conclusiones utilizados por el doctor 
Wickland, lo transformaron en un pionero de los tratamientos 
psiquiátricos actuales, enlazándolo con el mundo humanitario 
espiritual. Para este científico extraño, la base de sus teorías se 
relacionaban con los “espíritus desencarnados” que por ignorancia 
habitaban el cuerpo de los que enfermaban, causándoles una 
interrupción en sus normales vidas.

Todo el material perteneciente al doctor Wickland, fue adquirido por 
Wing Anderson, presidente del National Psychological Institute, quien 
las guardó con cariño y admiración.
La obra “Treinta Años entre los Muertos”, publicada en 1924, está 
escrita por un galeno que fue miembro de la Sociedad Médica de 
Illinois, de la Sociedad Americana par el Avance de la Ciencia y de la 
famosa National Geographic Society. En su introducción dice:

“Ofrezco este volumen al público, sin intención de promulgar un culto, 
pero en la obra hay treinta años de investigación experimental en la 
normal y anormal psicología, que pertenecen al oscuro problema de la 
vida aquí y después y su relación con los problemas humanos, que 
pienso que la humanidad debe reconocer como una cosa de suma 
importancia.”

La Interrelación de los dos mundos
“La realidad de lo invisible, del mundo que rodea al mundo físico es 
difícil de comprender, porque la esfera de la mente se limita a lo 
visible y tangible”, comienza Wickland a expresar en su obra magna y 
agrega: Todas las actividades, sean químicas, vitales o mentales, 
operan de forma invisible, como observamos en la afinidad química, en 
la energía, en la vida de las plantas, en la vida inanimada, en la 
inteligencia y en la realización mental. Entonces detrás de toda 
manifestación física de la naturaleza tiene varios elementos que 
actúan y se mantienen dentro de lo invisible. . .”

Siguiendo su ideología espiritual, el doctor Wickland señala 
que: “Entonces, cuando nos damos cuenta que el mundo objetivo es 
solamente una combinación de substancias invisibles y fuerzas, la 
existencia de un mundo que no podemos ver es comprensible… El mundo 
espiritual y el mundo físico están constantemente mezclándose; eso que 
llamamos plano espiritual no es una vaga intangibilidad, es una cosa 
real y natural, una vasta zona de sustancia refinada de actividad y 
progreso…

“El cambio llamado «muerte», recordado universalmente con miedo –
recalca-, ocurre con tanta naturalidad y simpleza que un gran número 
no se dan cuenta de que abandonaron su cuerpo físico y carecen de 
conocimiento de la vida espiritual, son totalmente inconscientes de 
que han pasado a otro estado del ser. Sin sus órganos físicos 
sensitivos, tienen sus mentes cerradas a la luz física, y carecen de 
una percepción mental de una alta existencia, estos individuos están 
espiritualmente ciegos, y se hallan en la condición indecisa de 
1a “oscuridad exterior” mencionada en la Biblia, demorados en lo que 
se conoce como la Esfera Terrenal. . . “

El psiquiatra afirma sobre las condiciones de los que atraviesan la 
barrera: “. . . La muerte no transforma a un santo de un pecador, ni 
saca un sabio de un tonto. La mentalidad es la misma que antes de 
morir, cada individualidad lleva consigo los mismos deseo, hábitos, 
dogmas, facultades de aprender, indiferentes a su estado futuro.”

“Aquellos que han progresado hasta un grado de alto nivel espiritual, 
se preocupan por iluminar a los espíritus errantes terrestres, pero 
éstos desconocen la ayuda, calificando a sus espíritus superiores 
como “muertos” o “fantasmas”, rehusando reconocer a sus amigos… 
Muchos están bajo un sueño pesado, otros perdidos y confusos; las 
mentes turbadas son presas del miedo y la extraña oscuridad…”

Sobre las causas de las enfermedades mentales, el doctor Wickland 
tenía sus propias ideas: “Carentes de cuerpos físicos para manifestar 
sus inclinaciones terrestres, muchas inteligencias desencarnada son 
atraídas por la luz magnética que emana de los mortales, y 
conscientemente o inconscientemente, se ligan ellos mismos a las auras 
magnéticas, encontrando de esta forma una vía de expresión e 
influencia, obsesionando o posesionando a los seres humanos. Estos 
espíritus obstructores influyen con sus pensamientos, sus emociones, a 
los seres terrenales, debilitando sus poderes y muchas veces 
controlando sus acciones, produciéndoles angustias, confusión mental y 
sufrimiento. La influencia de estos entes desencarnados es la causa de 
inexplicables oscuros eventos de la vida terrenal y en buena parte de 
la miseria terrenal. La pureza en la vida y los motivos, o la altura 
intelectual no necesariamente ofrecen protección para la obsesión; 
reconocimiento y conocimiento de estos problemas son la única defensa 
segura.”

“Los desarreglos físicos luego conducen a la obsesión, para lo cual 
las fuerzas vitales ofrecen poca resistencia y entonces los espíritus 
introducidos encuentran fácil acceso… esta situación altera las 
características sensitivas, cambiando la personalidad, a veces 
multiplicándola o disociándola, y frecuentemente causa aparente 
enfermedad, variando de grado, desde una simple aberración hasta tipos 
distintos de demencia, histeria, epilepsia, melancolía, shock, 
idiotez, cleptomanía, manía de suicidio, como también amnesia, 
inmovilidad física, dipsomanía, inmoralidad, bestialidad, atrocidad y 
otras formas de criminalidad…”

“La humanidad -afirma con su fe el doctor Wickland-, está rodeada por 
millones de seres desencarnados, quienes no han logrado sus propósitos 
de realización durante sus vidas. Una forma de reconocer estos hechos 
es la observación de emociones, extraños presagios e irritabilidades 
como también impulsos irracionales, descontrol, etc.”

Y ahora el médico Wickland penetra en dos campos muy importantes para 
aquellos que estudian de cerca los casos de psicología anormal y 
tradiciones mágicas mentales. Los datos sobre posesión y obsesión por 
medio de los espíritus -opina este médico- provienen desde remota 
antigüedad hasta nuestros tiempos. El doctor Tyler, destacado 
antropólogo británico en su “Cultura Primitiva”, dice: “No debemos 
dudar que la doctrina llamada de posesión, pertenece a la mitad de la 
humanidad, de sus antepasados, y está basada en hechos de 
experiencia…”. El mismo Homero se refiere al tema: “Un hombre 
enfermo es aquel que un espíritu lo tiene bajo su poder…” Platón 
afirmaba que los demonios obsesionaban a los mortales. Sócrates 
hablaba directamente sobre la influencia de los demonios en los 
posesos (insanos). Y Plutarco escribió: “Ciertos demonios tiranos 
necesitan para sus juegos algunas almas encarnadas y de esta forma 
satisfacen sus pasiones”, etcétera.

“El profesor Williams James escribió en «Proceedings 
S.P.R.», “¿Aquella teoría del demonio tiene su oportunidad otra vez, 
según pienso con absoluta certeza. Aquel que permanece ciego e 
ignorante para sospechar tal posibilidad, es posible que se llame 
científico?”

El doctor Wickland se asombra del crecimiento de las enfermedades 
mentales en el mundo (y eso que murió hace más de 30 años), 
calificando las “neurosis de guerra” como la obsesión y posesión de 
ciertos espíritus de soldados muertos y llega a opinar: “Lo que ocurre 
en ciertas mentes de jóvenes criminales que cambian su actitud 
completamente sin tener una base con que discernir por parte de los 
médicos, nos da la pauta que no sabemos mucho sobre su actividad 
cerebral…”

Wickland afirmaba que la cura por hidroterapia facilitaba 
la “expulsión” de los espíritus, recalcando que era necesario para 
atender con éxito las perturbaciones usar sensitivos especialmente 
entrenados para absorber espíritus…

“Intercomunicación entre el mundo visible e invisible es un privilegio 
natural que se establece a través de una persona de cierta 
constitución psíquica, capaz de actuar como intermedio para que 
inteligencias desencarnadas puedan comunicarse con el mundo físico. De 
todas las fases de contacto, la más valiosa para el investigador es el 
trance inconsciente…” Tal era la creencia de un hombre que supo 
llevar a cabo curas importantes con sus métodos, discutibles para 
muchos, necesarios para algunos …

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