Historia de Juana de Arco dictada por ella misma.

Revue Spirite : REVISTA ESPÍRITA – PERIÓDICO DE ESTUDIOS PSICOLÓGICOS
ENERO 1858 – AÑO PRIMERO. – nº 1(*)
FUNDADA POR ALLAN KARDEC

HISTORIA DE JUANA DE ARCO
Dictada por ella misma a la señorita Ermance Dufaux.

Es una cuestión que a menudo se nos planteó, saber si los Espíritus, 
que responden con más o menos precisión a las demandas que se les 
dirigen, podrían hacer un trabajo de larga duración. La prueba está 
en la obra de la que hablamos; aquí ya no es una serie de preguntas 
y respuestas, es una narración completa y seguida como habría podido 
hacer un historiador, conteniendo una multitud de detalles poco o 
nada conocidos sobre la vida de la heroína. 

A los que pudieran creer que la señora Dufaux se inspiró en sus 
conocimientos personales, responderíamos que escribió este libro a 
la edad de catorce años; que había recibido la instrucción que 
recibían todas las jóvenes de buenas familias, elevadas con esmero, 
pero tuvo una memoria colosal, esto no está en los libros clásicos 
con documentos íntimos que difícilmente se encontrarían en los 
archivos del tiempo.

Los incrédulos, bien sabemos, tendrán siempre miles de objeciones 
que hacer; pero para nosotros, que hemos visto a la médium y la 
obra, el origen del libro no deja lugar a dudas.

Aunque la facultad de la señorita Dufaux se presta a la evocación de 
cualquier Espíritu, de lo que obtuvimos prueba por nosotros mismos 
en las comunicaciones personales que ella nos ha transmitido, su 
especialidad es la historia.

Escribió de la misma manera la de Luis XI y la de Carlos VIII, que 
serán publicadas como la de Juana de Arco. Se presentó en casa de 
ella un fenómeno bastante curioso. Era, al principio, muy buena 
médium psicógrafa, escribiendo con una gran facilidad; poco a poco 
ella llegó a convertirse en médium parlante, y a medida que esta 
nueva facultad se desarrollaba, la primera se debilitaba; hoy 
escribe poco o muy difícilmente; pero lo que hay de raro, es que al 
hablar tiene la necesidad de tener un lápiz en la mano que simula 
escribir; es necesario un tercero para recoger sus palabras, como 
las de Sibylle.

Al igual que todos los médiums favoritos de los buenos Espíritus, 
ella no tuvo nunca más que comunicaciones de un orden elevado.
Tendremos ocasión de volver de nuevo sobre la historia de Juana de 
Arco para explicar los hechos de su vida relativos a sus informes 
con el mundo invisible, y citaremos lo más notable al respecto de lo 
dictado a su intérprete.

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