Centros Espíritas

“Centros Espíritas”
Artículo de Isabel Porras González

Los Centros Espíritas deben ser Centro de amor; partiendo de ahí, 
sabremos cómo deben ser. Están formados para el estudio y práctica 
de la Doctrina de los Espíritus, lo que significa mucho.

El Centro tiene que ser un lugar limpio, y digo limpio, en el 
sentido de limpieza moral, que es la principal. Los Espíritus; 
nuestros hermanos mayores, necesitan de esas dos clases de limpieza: 
la moral y la material, para poder darnos sus fluidos, para 
ayudarnos en el tono vibratorio y así, poder socorrernos a elevarnos 
nosotros espiritual y mentalmente. 

Es muy importante que el Centro donde se trabaje esté única y 
exclusivamente destinado a las actividades de estudio, seminarios, 
charlas, reuniones mediúmnicas etc., pues de lo contrario la 
atmósfera será de bajas vibraciones y estaremos expuestos a 
sorpresas no gratas, además de abrir “puertas” a los que tanto 
desean nuestras caídas, de lo que se deduce, la no convivencia de 
las actividades de un Centro en el hogar. 

En la espiritualidad, y lo sabemos por ellos mismos, hay una gran 
organización y orden, así como trabajan nuestros hermanos del más 
allá, y así es como les gusta que trabajemos nosotros, para poder 
recibir la cooperación de ellos.

Sabemos que en un Centro hay mucho que hacer, pues la finalidad es 
el estudio y, por consiguiente el progreso y mejoramiento moral. Del 
estudio, viene el análisis de lo estudiado, y el desarrollo de ese 
estudio que nos conduce a la práctica de la Doctrina y, para todo 
eso, necesitamos de un lugar consagrado a realizar actividades, y 
deben ser fijadas, pues son citas estables con los seres que desde 
el otro plano, nos ayudan tanto con sus orientaciones e 
inspiraciones. 

Ellos acuden regularmente a esas citas y, para las reuniones 
mediúmnicas y sesiones de pases, están preparados de antemano, para 
facilitarnos a nosotros el trabajo, para que encontremos las 
vibraciones y fluidos necesarios, para la reunión que se va a 
realizar. 

Estaría fuera de lugar pretender todo lo que he dicho; o sea, un 
trabajo bien hecho y de acuerdo con el compromiso que tenemos los 
espíritas, de hacer las cosas de una manera consecuente y coherente, 
teniendo el centro otras actividades que no fuesen las citadas. No 
debe haber encuentros dedicados a la diversión, el juego, comidas o 
charlas ociosas y fuera de tono. 

No podemos concebir en un Centro la practica de actividades 
mediúmnicas para el entretenimiento o el provecho material del 
Centro o del los médiums. Deben de existir normas que desaconsejen 
practicas tales como; ceremonias, rituales, la utilización de 
talismanes, lujo en el mobiliario, vestimenta especial o imágenes, 
tal como si estuviésemos en un templo religioso y no, en un Centro 
Espírita, que debe ser todo sencillez y modestia, porque ahí 
adoraremos a Dios en su fondo y no, en su forma.

Nosotros no somos futurólogos, ni magos, y la Doctrina Espírita no 
está fundamentada en la fenomenología y sí, en el constante empleo 
de nuestro tiempo y esfuerzo en aprender a vivir en consonancia con 
la Ley Divina y las enseñanzas de Jesús, que es en lo que se 
fundamenta el Espiritismo que Allan Kardec nos enseñó. 

Nuestra conducta fuera del Centro debe ser intachable, ya que no 
somos ni debemos ser actores actuando en un lugar determinado; 
varias horas a la semana y, una vez fuera de ese lugar, convertirnos 
en lo que seamos en realidad. Además, debemos recordad que tanto 
para la espiritualidad inferior, como para los desencarnados que nos 
rodean, debemos de dar ejemplo de lo que somos y de lo que 
practicamos. 

Evitar a toda costa que en el Centro haya rivalidades, envidias, 
celos, críticas etc. etc., porque estas son brechas aprovechadas por 
los obsesores, no sólo de alguno de los miembros del Centro, sino 
del Centro mismo, ya que hay todo un ejercito del mal, trabajando en 
apagar la Luz de los Centro Espíritas: en derrotar a la Doctrina, 
porque es la única que habla de la comunicación con los Espíritus, 
la única que nos habla de la obsesión y sus consecuencias y la 
que nos guía para ser mejores, renovando nuestra moral, de ahí se 
deduce que ellos – obsesores – no quieran que lleguemos a conocer el 
Espiritismo, ni hagamos entre todos una sociedad mejor, porque ya no 
tendría sentido su actividad, ni el odio, ni la venganza que sienten 
estos espíritus hacia los encarnados y desencarnados, al ser 
descubiertos y combatidos con la tolerancia, la comprensión, la 
oración y el amor, al que estamos obligados a sentir por ellos; o al 
menos, compasión. Por nuestros frutos seremos conocimos, así que no 
dejemos que llegue un día en el que alguien nos avergüence – sea del 
plano material o del espiritual – echándonos en cara nuestra 
conducta equivocada. 

Nuestra actitud dentro del Centro debe ser disciplinada, seria y de 
recogimiento en los trabajos que realizamos. Atención, agrado y 
tolerancia hacia los demás, sin que por eso no podamos demostrar 
alegría o sentir buen humor, ya que la Doctrina, nos debe hacer 
seres más contentos y conformes con nuestro presente y, la alegría 
sana, es una buena terapia. 

Si ponemos todo lo dicho en práctica, los Centros –o grupos- serán 
lugares de  practica del amor fraternal que tanto necesitamos, 
encontraremos amigos encarnados y desencarnados, siempre dispuestos 
a ayudarnos y comprendernos en nuestras equivocaciones que, como 
humanos imperfectos que somos, admitimos cometer, pero siempre con 
el propósito de enmienda.

Nos sentiremos reforzados espiritual y humanamente, si seguimos los 
consejos de los Amigos Invisibles, así como los del dirigente y 
miembros del Centro. Felices de haber conocido el Espiritismo y de 
ser personas útiles, caminando un camino difícil, por las pruebas o 
expiaciones que debamos rescatar, pero sintiendo en nuestros 
corazones, la paz y la conformidad que da el saber que esto es 
pasajero; que sobreviviremos al cuerpo muerto, y seguiremos 
caminando hacia la perfección.

Creo que todo lo dicho merece la pena, para hacer un esfuerzo en ser 
mejores y hacer de nuestro Centro, un lugar donde reine la paz y la 
armonía, así como la presencia constante de los Buenos Espíritus, y 
no un lugar de residencia de los espiritus inferiores, por los 
pensamientos y conducta inferior de los miembros del lugar. 

Tenemos todo lo que necesitamos en la Codificación y en las obras 
complementarias, así como las constantes comunicaciones de los 
Espíritus Guías, para no equivocarnos y sentirnos iluminados en el 
camino que un día decidimos emprender, al conocer la Doctrina 
Espírita. Bendita Doctrina que nos ha abierto los ojos del alma, y 
por ello no dejemos de dar las gracias a Dios.      

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