Menú
· Home


¿Qué es el Espiritismo?
  El Espiritismo, o mejor, doctrina espírita o espiritista, es una ciencia de observación y una doctrina filosófica que fue codificada en la Francia del siglo 19, por el profesor y pedagogo Hyppolyte Leon Denizard Rivail.

Esta codificación fue compilada con rigor científico (estamos en plena época racionalista) según las informaciones que de la realidad espiritual del hombre, encarnado o desencarnado, eran expandidas por diferentes lugares del mundo, a través de los Espíritus Superiores. El Espiritismo es doctrina de carácter universal, pues no es producto de una persona o un pueblo, si no de los Guías invisibles de la humanidad, en sagrada revelación a sus hermanos los hombres de la Tierra. El ideal espírita anima a la auto-reforma íntima y a la superación de nuestras posturas y clichés negativistas, ególatras y materialistas, como condición sine-quanon para alcanzar el progreso, la prosperidad y la paz.  

¿Cuál es el Objetivo del Espiritismo?
La auto-reforma del individuo mediante su educación moral e intelectual, a través del estudio y la práctica de las leyes universales de amor y progreso; así como estimula a la fraternidad entre personas, pueblos y razas.

Su columna vertebral es el mensaje de Jesús como maestro de los pueblos, así como las enseñanzas que de él extraen los Espíritus Superiores a sus hermanos de la humanidad.  

Alianza de la Ciencia con la Religión
  La ciencia y la religión son las dos palancas de la inteligencia humana. La una revela las leyes del mundo material y la otra las leyes del mundo moral. Pero, puesto que unas y otras tienen el mismo principio: Dios, no pueden contradecirse.

La incompatibilidad que se ha creído ver entre ambos órdenes de ideas se debe a la falta de observación y al demasiado exclusivismo por una y otra parte.

 Son llegados los tiempos en que las enseñanzas de Cristo deben recibir su complemento; en que el velo con que se cubrío a propósito ciertas partes de esas enseñanzas tienen que ser levantado; en que la ciencia, dejando de ser exclusivamente materialista, debe tomar en cuenta el elemento espiritual; y esas dos fuerzas, ciencia y religión, apoyándose una en otra y marchando al unísono.

 Ciencia y religión no han podido entenderse hasta la fecha porque, encarando cada una de ellas las cosas desde su exclusivo punto de vista, se rechazaban recíprocamente. Se necesitaba algo que colmara el vacío que las separaba, un lazo de unión que las acercara. Y ese lazo de unión está en el conocimiento de las leyes que rigen el mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corpóreo, leyes inmutables como las que regulan el movimiento de los astros y la existencia de los seres. Una vez comprobadas, mediante las experiencias tales relaciones, una nueva luz se ha hecho. La fe se ha dirigido a la razón, esta no ha encontrado nada ilógico en aquella, y el materialismo ha sido derrotado.

Pero en esto, como en todas las cosas, hay personas que quedan retrasadas hasta que sean arrastradas por el movimiento general.   


La forma no es nada, el pensamiento lo es todo
  Los espíritus han dicho siempre: "La forma no es nada; el pensamiento lo es todo". Rogad cada uno según vuestras convicciones y del modo que más os conmueva, pues un buen pensamiento vale más que numerosas palabras; sin ellas ninguna parte toma el corazón.

Los espíritus no prescriben ninguna fórmula absoluta de oraciones; cuando las dan es con el fin de fijar las ideas, y, sobre todo, para llamar la atención sobre ciertos principios de la doctrina espiritista. También lo han hecho para ayudar a las personas que se ven con dificultad para transmitir las ideas, porque las hay que no creerían haber rezado en realidad si sus pensamientos no hubiesen sido formulados.

El objeto de la oración es elevar nuestra alma a Dios; la diversidad de las fórmulas no debe establecer ninguna diferencia entre los que creen en El, y aun menos entre los adeptos del Espiritismo, porque Dios las acepta todas cuando son sinceras.
El Espiritismo reconoce como buenas las oraciones de todos los cultos, cuando se dicen con el corazón y no con la boca; no impone ni vitupera ninguna; Dios es demasiado grande, según el, para rechazar la voz que le implora o que canta sus alabanzas, porque lo hace de un modo antes que de otro. "El que anatematizase las oraciones que no están en este formulario, probaría que desconoce la grandeza de Dios". Creer que Dios escucha sólo una fórmula, es atribuirle la pequeñez y las pasiones de la humanidad.

La condición esencial de la oración, según San Pablo (cap. XXVII, número 16), es que sea inteligible, a fin de que pueda hablar a nuestro espíritu; para conseguirlo no basta que se diga en un lenguaje que lo comprenda el que ruega, pues. hay oraciones en lenguaje vulgar que no dicen mucho más al pensamiento que si estuviesen en lengua extraña, y por lo mismo no se dirigen al corazón; las raras ideas que encierran son, con frecuencia, sofocadas por la superabundancia de palabras y por el misticismo del lenguaje.

La principal cualidad de la oración es el ser clara, sencilla y concisa, sin frases inútiles, ni lujo de epítetos pomposos; cada palabra debe tener su objeto, despertar una idea, conmover una fibra, en una palabra, "debe hacer reflexionar"; con esta sola condición la oración puede alcanzar su objeto; no siendo así, "sólo es un murmullo". Ved con qué aire de distracción y con qué volubilidad se dicen la mayor parte de las veces; se ven mover los labios, pero en la expresión de la fisonomía y aun en el metal de la voz, se reconoce un acto maquinal, puramente exterior, indiferente para el alma.

Extraído del libro: "El Evangelio según el Espiritismo" - Allan Kardec  

Más Información

webs:
Federación Espírita Española
Espiritismo Divulgación
Consejo Espírita Internacional
Boletín de e-mail [zonaespirita]

Libros de Allan Kardec:
El Libro de los Espíritus
El Libro de los Médiums
Evangelio según el Espiritismo
El Cielo y el Infierno
La Génesis
¿Qué es el Espiritismo?
Revue Spirite


Bienvenido a Divulgacion.Net


Esta es una página informativa sobre el Espiritismo o también llamado Doctrina Espírita.

¿Qué es y qué no es el Espiritismo?
Info
Artículo de Dr. Fabio Alberto Navas

El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. Es a la vez, una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica consiste en las relaciones que se pueden establecer con los espíritus, como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones.

El Espiritismo, haciéndonos conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una autentica revelación en el sentido científico de la palabra.


Origenes

El Espiritismo tuvo numerosos antecedentes. El más celebre de éstos lo constituyen denominados hechos de Haydesville sucedidos el 31 de marzo de 1848 en la aldea de Haydesville, en el Condado de Wayne, cerca de Nueva York.

A través de las facultades mediúmnicas de las hermanas Fox*, residentes en esa localidad se obtuvieron las primeras comunicaciones comprobadas mediante el sistema del código de golpes que permitía el diálogo con las inteligencias desencarnadas o espíritus.

A partir de estos hechos, rigurosamente verificados, se originó en Norteamérica un movimiento denominado espiritualismo moderno al cual se vincularían notables personalidades de la religión, la ciencia y la política.

También se hicieron celebres los fenómenos de mesas danzantes y parlantes , que tendrían amplias repercusiones en Europa, especialmente en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania y España.

Históricamente se ubica el nacimiento del Espiritismo como doctrina propiamente dicha, de carácter científico, filosófico y moral, a partir del 18 de abril de 1857 con la publicación de la obra El Libro de los Espíritus, codificada por el pedagogo francés Hipólito León Denizard Rivail (Allan Kardec).

Este libro se constituyó en la base fundamental a partir de la cual se desarrollaría la elaboración teórica e investigativa que conformaría el cuerpo doctrinario conocido como la Codificación Kardeciana integrada por cinco libros fundamentales y otras tantas obras introductorias y complementarias.

Los libros básicos de la Codificación Kardeciana son: "El Libro de los Espíritus", (1857); "El Libro de los Médiums", (1861); "El Evangelio según el Espiritismo", (1864); "El Cielo y el Infierno", (1865) y "La Génesis, los Milagros y las Predicciones según el Espiritismo", (1869).

Allan Kardec, pedagogo francés de formación pestalozziana y de gran estructura científica y cultural, (1804-1869) , fue el codificador del Espiritismo. Durante 15 años de rigurosa labor investigativa y experimental, se dedicó a recopilar, analizar, seleccionar y sintetizar las enseñanzas transmitidas por muchos espíritus de reconocida superioridad moral e intelectual, a través de numerosos mediums de Francia y otros países de Europa. De la organización temática de las extensas informaciones transmitidas por los espíritus, fueron surgiendo los libros de la codificación Kardeciana, en los que se desarrollan temas de ciencia, filosofía, ética, religión, derecho, antropología, psicología, sociología, astronomía, medicina, arte, etc . Las enseñanzas transmitidas por los espíritus fueron ampliadas por Allan Kardec a través de sus propios comentarios, opiniones y observaciones.


Fundamentos y aspectos

El Espiritismo se basa en ocho principios fundamentales, a saber:

1. La existencia de Dios como creador universal.

2. La existencia e inmortalidad de los espíritus.

3. La ley de la evolución.

4. La ley de la reencarnación.

5. La comunicabilidad de los espíritus a través de la mediumnidad.

6. La ley de causa y efecto o de acción y reacción.

7. La pluralidad de mundos habitados.

8. La fraternidad universal. (Ley de justicia, amor y caridad).

Estos principios también son conocidos como los postulados del Espiritismo y constituyen la fundamentación científica, filosófica y moral de la doctrina espiritista, contenida en las obras de Allan Kardec, y como en los libros de los autores clásicos del Espiritismo que desarrollaron y complementaron las enseñanzas sistematizadas por el pedagogo francés.

Allan Kardec escribió: "El Espiritismo se presenta con tres aspectos distintos a saber: el hecho de las manifestaciones, los principios filosóficos y morales que de ella emanan y la aplicación practica de tales principios. A partir de esta definición se han establecido los tres aspectos del espiritualismo científico, filosófico y moral."

El aspecto científico comprende la fenomenología mediúmnica, las investigaciones experimentaciones y comprobaciones, la demostración de la realidad espiritual, la aplicación del método científico y la determinación de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos y espirituales.

El aspecto filosófico comprende el conjunto de explicaciones y respuestas que el espiritualismo da ante los grandes interrogantes básicos e históricos de la humanidad: Dios, Universo, el hombre, el alma, la vida, el amor, el dolor, la verdad, el bien y el mal, los orígenes, las finalidades, el destino, etc.

El aspecto ético o moral se fundamenta en las enseñanzas y en la ejemplificación vivenciada, dadas por el Maestro Jesús a la humanidad como código de moral por excelencia de aplicación universal en el ámbito personal, familiar y social.

El Espiritismo es considerado como la tercera de las grandes revelaciones. La primera revelación estuvo personificada por Moisés , la segunda por Cristo, la tercera por nadie en especial. Las dos primeras son individuales, la tercera es colectiva y está es una característica esencial de gran importancia.

Es colectiva porque no se hizo ante nadie en particular, no hay un profeta exclusivo. Los elementos de la revelación espiritista fueron sembrados al unísono en gran cantidad de sitios, revelados a infinidad de hombres de condiciones sociales diversas y con diferentes grados de instrucción.

Cada centro encontró en los demás el complemento de lo que obtuvo, y el conjunto y la coordinación de todas las enseñanzas parciales han integrado la doctrina espiritista.


Objetivos

-Demostrar de manera objetiva, racional y científica la realidad de la existencia y supervivencia de los espíritus, de la Vida en el mundo espiritual, de sus relaciones con el mundo físico y de las leyes que rigen los fenómenos espirituales.

-Desarrollar y educar las facultades mediúmnicas como instrumento que posibilita la comunicación de los espíritus con fines edificantes, altruistas y positivos.

-Recibir informaciones y enseñanzas de espíritus superiores a manera de orientación para la vida personal, familiar y social de quienes hacen aplicación de dichos mensajes.

-Ayudar a los espíritus sufrientes y necesitados mediante el esclarecimiento dialogado que se les puede hacer en momentos en que se comunican en las sesiones mediúmnicas.

-Contribuir al mejoramiento y progreso moral, social y espiritual de las personas en la medida en que hacen adecuada aplicación de las enseñanzas doctrinarias del Espiritismo.

-Esclarecer al hombre sobre las causas profundas del mal, del dolor y de los sufrimientos propios de la vida en la tierra, a la vez que le proporcionan las enseñanzas y métodos adecuados para asumirlos y superarlos con base en la práctica del bien, del amor, de la justicia y de la caridad.

-Desarrollar actividades de enseñanza y divulgación doctrinaria, asistencia social y asistencia espiritual en favor de sus seguidores y de las comunidades en que se hallan establecidos los centros y sociedades espiritistas , que se constituyen así en instituciones de beneficio público, sin animo de lucro.


La misión del Espiritismo

El Espiritismo está llamado a cumplir una misión de carácter espiritual. Su papel es de esclarecimiento al hombre sobre su naturaleza dualista: Espíritu (inmortal), y cuerpo físico, (temporal). La enseñanza mediante la razón, cuál ha sido su origen como ser, cuál es su objetivo en el mundo y hasta donde marchan en la senda evolutiva.

El Espiritismo descorre ante la humanidad el velo de las grandes verdades espirituales, ocultas durante muchos siglos. Para ello emplea el razonamiento y la demostración científica de sus postulados, sin dogmatismos ni fanatismos. No emplea la fe ciega sino la fe razonada.

Al demostrar al hombre que Dios es la causa suprema de todo cuanto existe, le hace comprender la existencia de las leyes divinas o naturales que rigen el universo y su necesidad de vivir en concordancia con estas leyes.

Le enseña que el mal y el sufrimiento se originan en la ignorancia espiritual del mismo hombre y del abuso del libre albedrío. Entre esas leyes el Espiritismo destaca la importancia y la necesidad de la Ley de Amor.

Otra finalidad del Espiritismo es llevarnos a la comprensión de que mediante el amor y la verdad, el hombre alcanzará su mejoramiento moral y un camino más corto hacía el perfeccionamiento como espíritu.

Al demostrar la preponderancia de la naturaleza espiritual sobre lo material, el Espiritismo está llamado a desterrar al materialismo tanto en costumbres como en ideologías, en que el hombre de la tierra se debate.

El Espiritismo es doctrina de consuelo, esperanza y caridad para la humanidad sufriente y extraviada, indicándole claramente el camino hacia la vida futura y hacia los mundos superiores en los cuales reina el amor, la justicia y la fraternidad.

El Espiritismo, doctrina revelada por los espíritus superiores, tiene un objetivo primordial en nuestro planeta:
Revivir e implantar el cristianismo puro con todas sus consecuencias morales, sociales, por tanto, está llamado a unificar todas las conciencias y corazones alrededor del Evangelio de Jesús.


La moral espírita

Los principios morales que promulga el Espiritismo se fundamenta en las enseñanzas morales legadas por el Maestro Jesús a la humanidad, ejemplificadas a través de su vida personal y de su comportamiento social.

La moral espiritista retoma la moral cristiana en su más pura y profunda expresión, asumiéndola como el código moral por excelencia, de aplicación universal, apropiado para orientar la vida del hombre en todos los aspectos, desde su vida interior hasta la convivencia con el prójimo en todos los ámbitos. La moral espiritista se fundamenta así en la Ley de Justicia, Amor y Caridad.

El Espiritismo ofrece las pautas de conducta más adecuadas para el progreso y mejoramiento del hombre dentro de los parámetros de equidad, respeto, responsabilidad, fraternidad y caridad.

Las enseñanzas y pautas de comportamiento que promulga la doctrina espiritista no tienen las características de una imposición férrea o de ciega aceptación , el Espiritismo les presenta en su característica de enseñanzas sabias y superiores apropiadas para dirigir e impulsar nuestra evolución espiritual quedando su aplicación bajo la responsabilidad de cada persona, quien en virtud de la Ley de Causa y Efecto asumirá las consecuencias de su buen o mal comportamiento. Allan Kardec manifestaba que mediante el espiritismo la humanidad habría de entrar en una nueva fase, la del progreso moral.

También expresaba que esta doctrina poseía un poder moralizador incalculable en razón de la finalidad que asigna a todas las acciones de la vida y de las consecuencias que nos demuestra respecto de la practica del bien y del mal.


No es Espiritismo

La doctrina espirita a través de sus divulgadores , se viene esforzando para esclarecer a los hombres sobre lo que es el Espiritismo , entre tanto hallamos importante dar a entender algunas informaciones acerca de lo que NO ES EL ESPIRITISMO:

-No es espiritismo el uso de amuletos, higas, señales cabalísticas, rituales como ceremonias de casamiento, bautizos, etc; vestidos especiales para el trabajo espiritual, velas, saumerios y otros objetos de culto, comunes a una serie de religiones.

-No es Espiritismo, el trabajo de asistencia espiritual pago bajo cualquier forma. Los trabajadores de la doctrina no son profesionales religiosos: Todos tienen sus tareas utilitarias para ganar el pan del sustento diario.

-En ninguna hipótesis, el espiritista saca provecho material de su posición religiosa, sea el medium, el expositor o dirigente.

-Su ejercicio no confiere a ninguno el título de espiritista. Existe la mediumnidad en las varias religiones, inclusive en el propio catolicismo.

-La parasicología tampoco tiene nada que ver con el Espiritismo, como ciencia, podrá un día comprobar los hechos espíritas.

-No es Espiritismo la lectura de la mano, el acto de tirar la suerte o adivinación del futuro, la astrología, la superstición, el fanatismo religioso, el "mal hecho a personas". Aunque disparatadas estas cosas, ya hemos visto a mucha gente relacionarlas con Espiritismo, por eso las estamos citando.

-El Espiritismo en sí no es responsable por las insanías practicadas por hombres que se dicen espiritistas. Así como el catolicismo o el protestantismo no pueden ser culpados por crímenes cometidos por sus creyentes, tampoco por el hecho de un hombre decirse espírita, debemos tenerlo como tal.

Lo que realmente caracteriza al espírita es su constante mejoramiento en el campo moral y su continuo trabajo en favor del prójimo.

El Espiritismo es el cristianismo revivido, nada más. Su acción se dirige siempre para el espíritu, (encarnado o desencarnado), con miras a su perfeccionamiento y felicidad.

Es doctrina esencialmente cristiana, esto es, dinámica, abierta y tolerante. No cierra la puerta a nadie, ni para entrar ni para salir.

Coloca en la práctica la enseñanza de la fraternidad dejada por Jesús , considerando a todos los hombres como hermanos y a todas las religiones como clases de una gran escuela.


Consideraciones finales

Por lo anteriormente expuesto, queda demostrado que el Espiritismo no puede ser confundido con una agrupación ocultista dedicada a practicas mágicas, supersticiosas o satánicas, con las cuales equivocadamente se le ha querido asemejar o analogar.



--------------------------------
*Hermanas Fox: las hijas de aquella familia que residía en la casa donde acontecieron los fenómenos de Hydesville, y que gracias a su mediumnidad pudieron tener lugar estos fenómenos. Posteriormente hicieron uso de su mediumnidad e incluso llegaron a dar pruebas de ella ante el público. Fueron forzadas por un periódico, gracias a una sugerente suma, a manifestar que todos los fenómenos eran falsos, algo muy utilizado por algunos contradictores del Espiritismo que no dicen lo que ocurrió después. Años mas tarde muy arrepentidas confesaron que necesitando el dinero aceptaron la oferta del periódico de desmentir todo y manifestaron final y definitivamente que todo era cierto.
     
     
     

 



La Codificación Espírita


Acción de la Oración
La oración es una invocación; por ella nos ponemos con el pensamiento en relación con el ser a quien nos dirigimos.

Puede tener por objeto suplicar, dar gracias o glorificar. Se puede orar para sí mismo, para otro, para los vivos y para los muertos. Las oraciones dirigidas a Dios son oídas por los espíritus encargados de la ejecución de su voluntad, y las que se dirigen a los buenos espíritus son transmitidas a Dios. Cuando se ruega a otros seres que a Dios, sólo es con el titulo de intermediarios, de intercesores, porque nada puede hacerse sin la voluntad de Dios.

El Espiritismo hace comprender la acción de la oración, explicando el modo de transmitir el pensamiento, ya sea que el ser a quien se ruega venga a nuestro llamamiento, o que nuestro pensamiento llegue a el.

Para formarse una idea de lo que sucede en esta circunstancia, es menester representar a todos los seres, encarnados y desencarnados, sumergidos con un fluido universal que ocupa el espacio, como aquí lo estamos en la atmósfera.

Ese fluído recibe una impulsión de la voluntad; es el vehículo del pensamiento, como el aire lo es del sonido, con la diferencia de que las vibraciones del aire están circunscritas, mientras que las del fluído universal se extienden hasta el infinito.

Luego, cuando el pensamiento se dirige hacia un ser cualquiera que está en la tierra o en el espacio, del encarnado al desencarnado o del desencarnado al encarnado, se establece una corriente fluídica entre los los, la cual transmite el pensamiento como el aire transmite el sonido.

La energía de la corriente está en razón con la del pensamiento y de la voluntad. Así es como la oración es oída por los espíritus en cualquier parte que se encuentren, como los espíritus se comunican entre sí, como nos transmiten sus inspiraciones y como se establecen relaciones a distancia entre los encarnados.

Esta explicación, es sobre todo, para aquellos que no comprenden la utilidad de la oración puramente mística; no es con objeto de materializar la oración, sino con el fin de hacer comprensible su efecto, manifestando que puede tener una acción directa y efectiva, sin que por esto deje de estar menos subordinada a la voluntad de Dios, juez supremo de todas las cosas y el único que puede hacer eficaz su acción.

Por la oración el hombre llama el concurso de los buenos espíritus que vienen a sostenerle en sus buenas resoluciones y a inspirarle buenos pensamientos, adquiriendo de este modo la fuerza moral necesaria para vencer las dificultades y volver a entrar en el camino derecho si se ha desviado, así como también puede desviar de sí los males que se atrae por sus propias faltas. Un hombre, por ejemplo, vé su salud deteriorada por los excesos que ha cometido, arrastrando hasta el fin de sus días una vida de sufrimientos; ¿tiene acaso, derecho a quejarse si no consigue la curación? No, porque en la oración hubiera podido encontrar la fuerza necesaria para resistir las tentaciones.

Si los males de la vida se dividen en dos partes, una compuesta de aquellos que el hombre no puede evitar y la otra de las tribulaciones cuya primera causa es él mismo por su incuria y sus excesos (capítulo V, número 4)*, se verá que ésta sobrepuja de mucho en número a la primera. Es, pues, evidente, que el hombre es el autor de la mayor parte de sus aflicciones, y que se las ahorraría si obrase siempre con moderación y prudencia.

No es menos cierto que estas miserias son resultado de nuestras infracciones a las leyes de Dios, y que si las observásemos puntualmente seríamos felices.

Si no traspasáramos el límite de lo necesario en la satisfacción de nuestras necesidades, no tendríamos las enfermedades que son consecuencia de los excesos y las vicisitudes que conducen a ellos; si pusiéramos límite a nuestra ambición, no temeríamos la ruina; si no quisiéramos subir más alto de lo que podemos, no temeríamos caer; si fuésemos humildes, no sufriríamos los desengaños del orgullo rebajado; si practicáramos la ley de caridad, no maldeciríamos ni seríamos envidiosos, ni celosos, y evitaríamos las querellas y las disensiones; si no hiciéramos mal a nadie, no temeríamos las venganzas, etc, etc.

Admitamos que el hombre no pueda nada sobre los otros males y que todas las oraciones sean superfluas para preservarse de ellos; ¿no sería ya bastante el que pudiera evitar todo lo que proviene de sus propios hechos? Pues aquí la acción de la oración se concibe perfectamente, porque tiene por objeto solicitar la inspiración saludable de los buenos espíritus, pidiéndoles fuerza para resistir a los malos pensamientos, cuya ejecución puede sernos funesta. En este caso no desvían el mal, sino que nos desvían a nosotros mismos del pensamiento que puede causarlo; en nada embarazan los decretos de Dios ni suspenden el curso de las leyes de la naturaleza; sólo nos impiden infringir estas leyes dirigiendo nuestro libre albedrío; pero lo hacen sin saberlo nosotros y de una manera oculta, para no encadenar nuestra voluntad.

El hombre se encuentra entonces en la posición de aquél que solicita buenos consejos y los pone en práctica, pero siempre es libre de seguirlos o dejarlos de seguir; Dios quiere que así suceda para que tenga la responsabilidad de sus actos dejándole el mérito de la elección entre el bien y el mal.

Esto es lo que el hombre siempre está seguro de obtener si lo pide con fervor, y a lo que sobre todo pueden aplicarse estas palabras: "Pedid y se os dará".

La eficacia de la oración, aun reducida a esta proporción, ¿no tendría, acaso, un resultado inmenso?

Estaba reservado al Espiritismo el probarnos su acción por la revelación de las relaciones que existen entre el mundo invisible y el mundo visible.

Pero no se limitan únicamente a éstos sus efectos. La oración está recomendada por todos los espíritus; renunciar a la oración es desconocer la bondad de Dios; es renunciar para sí mismo a su asistencia y para los otros al bien que puede hacérseles.

Dios, accediendo a la súplica que se le dirige, tiene la mira de recompensar la intención, la sinceridad y la fe del que ruega; por este motivo la oración del hombre de bien tiene más mérito a los ojos de Dios y siempre más eficacia que la del hombre vicioso y malo, porque éste no puede rogar con el fervor y la confianza que sólo se adquiere por el sentimiento de la verdadera piedad. Del corazón del egoísta, de aquél que ruega sólo con la articulación de la palabra, no pueden salir los impulsos de caridad que dan a la oración todo su poder. De tal modo así se comprende, que, por un movimiento instintivo, nos recomendamos con preferencia a las oraciones de aquellos cuya conducta se cree ser agradable a Dios, porque son más escuchados.

Si la oración ejerce una especie de acción magnética, podría creerse que su efecto está subordinado al poder fluidico; pero no sucede así: puesto que los espíritus ejercen esta acción sobre los hombres, suplen cuando es necesario la insuficiencia del que ora, ya obrando directamente "en su nombre", ya dándole momentáneamente una fuerza excepcional, cuando se le juzga digno de este favor o cuando la cosa puede ser útil.

El hombre que no se cree bastante bueno para ejercer una influencia saludable, no por esto debe abstenerse de rogar por otro, con el pensamiento de que no es digno de ser escuchado. La conciencia de su inferioridad es una prueba de humildad siempre agradable a Dios, que toma en cuenta la intención caritativa que le anima su fervor y su confianza en Dios, son el primer paso de la vuelta al bien, y los buenos espíritus se felicitan de poderle alentar. La oración que no se escucha es la del orgulloso que sólo tiene fe en su poder y en sus méritos, creyendo poder substituirse a la voluntad del Eterno.

El poder de la "oración" está en el pensamiento; no se concreta a las palabras, ni al lugar, ni al momento que se hace. Se puede, pues, rogar en todas partes y a todas horas, estando solo o acompañado. La influencia del lugar o del tiempo está en relación de las circunstancias que pueden favorecer el recogimiento.

La oración en común tiene una acción más poderosa cuando todos aquellos que oran se asocian de corazón a un mismo pensamiento y tienen un mismo objeto, porque es como si muchos levantasen la voz juntos y unísonos; pero ¡qué importaría estar unidos en gran número, si cada uno obrase aisladamente y por su propia cuenta personal! Cien personas reunidas pueden orar como egoístas, mientras que dos o tres, unidas en una común aspiración, rogarán como verdaderos hermanos en Dios, y su oración tendrá más poder que la de los otros ciento. (Cap. XXVIII, números 4 y 5)*.

Extraído del libro: "El Evangelio según el Espiritismo" - Allan Kardec